Nu es pualabame, pero soy honrao,
no tengo cosas que me pinten mal.
Tuel mundo sabe que tengo mi rancho,
que anaides molesto, que sé trabajar.
Allá en mi finquita, orillas del río,
a juerza de briegas, ya tengo un pasar;
pero me hace jalta tener quén me quera,
tener quén mestime con sinceridá.
Un hombre solito se aburre, se jarta
yal alma selentra un jeo malestar.
Es pueso que quero prontico casame,
pa ver si me libro desta soledá.
Pero, no podío dar con la muchacha
que sepa mostrase como deben ser:
harto querendonas, bien educaítas
con jiesta en los ojos y en la jeta miel.
Toitas las noches me sueño casao
con una negrita más güena quel bien,
pero ya en dispierto mincuentro más solo,
sin a quén mostrale mi santo querer.
Lucila, la zamba más linda que· visto
por tuestos contornos de la vecindá,
casita me coge, casito me enrriea,
casita miarrima juntico al altar.
Yoslaba risuelto, risuelto a entregame,
risuelto a rendime de modo jormal,
yapronté mi rancho y busqué padrinos
y le dije al Cura que miba casar.
De golpe la chica se torció conmigo,
porquihubo un jilipo, como tantos hay,
que supo dicile la mar de mentiras,
pa luego engañala y hacela llorar.
La negra de Claudio, la linda Duvijes,
mestá coquetiando, digo la verdá,
pero es mariposa quen toas las flores
rnielecitas busca, con dañino aján.
Yuna muchachita que asina sentriega,
quizque pa sus ratos alegre pasar,
no sirve pa esposa, lo dicen los viejos
y siellos lo dicen, su razón tendrán.
Mincuentro afligía, pensando que nunca,
que nunca en el mundo yo podré incontrar
una mujercita llena de virtudes
y que tenga gracia, pimientica y sal.