De su hijo Heli Franky Rojas
El documento que mi padre, Ramón Franky Galvis, me escribió el 22 de febrero de 1950, me conmovió. Era la época en la que finalizaba mi bachillerato en el Colegio Académico de Cartago.
Fue norma de vida para mi ante una serie de verdades respetuosas que acepte con seriedad y confianza. Cumplí con el deber de entregarle certificados y diplomas que conseguí en mis primeros años así:
Diploma de bachillerato del Colegio Académico de Cartago en enero 31 de 1951.
Diploma de Ingeniero Civil, otorgado por la Universidad del Cauca el 2 de noviembre de 1956.
Certificado de la Asociación de Ingenieros del Valle del Cauca con matricula profesional número 763 como miembro activo de la Asociación de Ingenieros en el año 1957.
Constancia del Congreso Nacional de la República de Colombia el cual certifica; “El doctor Heli Franky Rojas asistió a esta Corporación como Senador por el Departamento del Valle del Cauca en el periodo legislativo 1966 – 1970.”
Para obtener lo aquí expresado seguí las normas que mi padre me indicó iniciando, por supuesto, a Dios Todopoderoso, siguiendo las normas de hombre nuevo, correcto e inteligente.
Mi padre me dio el visto bueno para mi matrimonio con Esperanza Castrillón Cerón en Popayán en 1956.
Luego, en el discurso de grado en el Paraninfo de la Universidad del Cauca, con motivo de mi grado de Ingeniero Civil dije lo siguiente; una mujer desato mis sandalias de peregrino y me ligo a la sinfonía infinita de la historia payanesa.
Llevo 64 años en el cumplimiento de las normas de la vida que me enseño mi padre Ramón Franky Galvis y por ello me siento orgulloso.
Me uno al deseo de mis hermanos de rendir homenaje a la memoria de mi padre al cumplir 100 años la publicación de su novela Mariana.
Reconozco el aprecio que los literatos de su época tenían por él al destacar su inteligente capacidad literaria e histórica. Adjunto para esta publicación la carta “Triunfaras” a la que me he referido por cuanto fue la norma de vida que mi padre me trazó.
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