Sembrador

Oíd, Jesús decía, del Cielo las lecciones
y sed los pregoneros de aquesta Nueva Ley;
enseñad a las gentes de todas las naciones,
para que formen presto benéficas legiones
que acrecienten mi grey.
La mies que lanzo al surco renovación encierra
y es germen prodigioso de eterna juventud;
la luz de mis doctrinas alumbrará la tierra
y, morirán los odios y cesará la guerra,
si reina la virtud.
Yo soy seguro heraldo de paz y de armonía,
de místicos anhelos yo soy el sembrador;
la mies que voy plantando presagia la agonía
de la mentira absurda, de la blasfemia impía.
La fe que yo predico transportará montañas,
destruirá barreras, expandirá la luz
y en todos los palacios y en todas las cabañas
se mostrará a las gentes conocidas y extrañas
como insignia mi cruz.
Quien quiera que en mi reino la palma victoriosa
le ofrenden con los gajos del inmortal laurel,
renuncie de este mundo la pompa vanidosa
y siga de mis pasos la senda trabajosa
que aparta de Luzbel.
Seguid tras de mis huellas que van a las alturas,
no vaciléis cobardes, llegad a mí con fé;
dejad que la esperanza se colme de dulzuras
en la infinita fuente de místicas ternuras
que la Oración os dé.