Está Dios en los cielos rutilantes,
está Dios de la mar sobre las aguas,
está Dios en el fuego que devora,
Dios es la eternidad, Dios es la gracia.
Sin Dios la humanidad tuviera solo
miserias, pesadumbres y desgracias,
fuera la vida un campo de combate
donde nunca jamás hubiera calma.
Es inútil buscar sin Dios la ciencia;
la belleza sin Dios no vale nada,
sin Dios el loco amor tan solo juera
apetito mendaz, miseria insana.
Como es Dios el perdón y la clemencia,
como es Dios la justicia soberana,
tolera que vayamos por el mundo
despreciando el tesoro de sus gracias.
Afirmemos resueltos y valientes
sobre la tierra fértil nuestra planta,
y elevemos al cielo nuestros ojos,
del auxilio de Dios en la demanda.