El Ramo Bendito

hombres de toda esa vastísima comarca.
Conviene anotar que las dos casas de estas linajudas
familias tenían permanente contacto por el interior porque
el solar de la casa cural, donado por los vecinos , era de
poca profundidad mientras que los dos colindantes eran
grandísimos y tenían lindero común al fondo. Por esa
línea de convergencia entre las dos mansiones vivían en
constante comunicación los miembros de las dos familias
y solían pasarse : dulces, queso, frutas, tortas, en fin
cuanto podían. Hay que reconocer que las dos familias
se estimaban sobremanera y traducían esta estimación
prestándose cuantos servicios podían .
Un día, inesperado para las familias de nuestra historia,
Angelito Reyes Bravo amaneció con ánimo especial y al
encontrarse, cosa que ocurría muy frecuentemente, con
su vecina y amiga la angelical y
Dora Rosalba Alegrías del Castillo, le dijo mas o menos.
– Rosalbita : yo hace siglos que la venero, que la adoro.
Nunca mis ojos se cansan de mirarla, ni me fatiga el pensamiento
cuando recuerdo que está en mi alma.
– ¡Que bonitas palabras!” exclamó la niña. ¿Porqué no me
las había dicho antes?
– No puedo explicarle la causa, Rosalbita Solo se que
mil y mil veces he intentado hablar y que tantas otras ha
enmudecido mi lengua. ¿No será que el amor verdadero
es así?
– Tal vez si, Angelito.
– De suerte Rosalbita , que si soy correspondido. Para
que lo pregunta ¿No lo ha visto en mis ojos? ¿No se lo ha
dicho mi modo de proceder con usted?
– Si Rosalbita, por eso me he atrevido a hablarle. ¿Me entiende?