Por su hija: Bettyna Franky de Franky

Evocar la memoria de nuestros escritores y poetas es retomar
la esencia de la historia de los pueblos y defender nuestra
identidad cultural.

Por ello nos referimos a la obra literaria como poeta y prosista
del maestro RAMÓN FRANKY GALVIS.

Ramón Franky Galvis encarno una prolífica y vigorosa vocación
intelectual que enalteció a lo largo de su vida desde la
cátedra, desde el libro, desde su posición de educador y forjador
de generaciones.

Su obra intelectual, tan variada y tan rica, constituye aporte
valioso a la cultura regional y debe ser considerada como herencia
perdurable para quienes de las generaciones anteriores
hacen parte de la historia.

Su novela Mariana ha sido distinguida en diversas antologías
de la literatura costumbrista colombiana, como lo fue en 1944
seleccionada entre “Las Cien Mejores Novelas de la Literatura
Universal”, impreso en Editorial “Nuevo Mundo de Bogotá.

Sus poemas como: Pa Ella, Dios, El Quijote, Bolívar, Sembrador,
figuran en las antologías mas destacadas de la literatura
Nacional entre ellas: La Poesía en el Valle del Cauca, publicada
en 1954 por la Imprenta Departamental.

Su obra poética de ensayo, de análisis pedagógico constituye
modelo de estructura formal, de hondura de conceptos, de
agilidad y gracia en el manejo del idioma para referirse a realidades
del país, del medio y de la época.

En su poesía fue maestro de lo típico, remedo con gracia y naturalidad
el dejo campesino y la mueca y el ademan del parroquiano
que exhibe despreocupadamente tomando modelos
de provincia y con ese gracejo humorístico del retruécano se
inspira en un género descriptivo muy singular: el Costumbrista.
Así escribió: “Pa Ella”, “Señor Juez”, “Mi pite e suelo”, “Cumpliaños”,
“Un jondo cariño”, y otras composiciones que tienden hacia la Oda Anacreóntica.

 

Cuando Ramón Franky G. escribió en estilo clásico su musa se
elevó a plintos de verdadera poesía épica. Clara demostración
de su cultura, de su solida preparación intelectual que se revelan
en el corte de la estrofa, en la métrica de sus versos, en su
inspiración y contenido.

Poemas como: “Dios”, “A Bolívar”, “El Sembrador”, “Don Quijote”,
son sin duda ratificación de estas apreciaciones.

En su poesía se descubre la influencia de la Literatura Española
del Siglo de Oro, Siglo XIX, inspirado en José María Gabriel
y Galán cuya poesía “El Ama”, uno de los poemas más hermosos
de la Literatura Española, hizo memorizar siempre a sus
hijos y alumnos.

Ramón Franky G. fue creador en su obra literaria desde el soneto
clásico hasta el romance o poema de arte menor, en donde
descuella notablemente. Se inspira en el sencillo e ingenuo
actuar campesino, en su jerga que expresa con naturalidad el
folclore regional con palabras rudas, naturales, libres de artificios
retóricos.

Su estilo da colorido a una poesía de inocente frescura bucólica,
poesía que recorre las diferentes culturas y convierte su
expresión estética en églogas utilizadas como; albadas, pastorales,
serenatas, vaquerías y serranillas que narran intimidades
de los pueblos y forman diversos géneros poéticos.

Ramón Franky G. en su gran inspiración, y creatividad poética,
mas de doscientos poemas, en su mayoría inéditos, dejo una
obra literaria que debe conservarse como patrimonio cultural
de nuestro Departamento y trasmitir el conocimiento a nuevas
generaciones, teniendo en cuenta que la tradición se fundamenta
en la conservación de valores institucionales que deben
respetarse y no modificarse caprichosamente a juicio de nuevos
investigadores o influencias modernistas.

Bettyna Franky de Franky
Cali, Marzo 24 de 2014

Cien personajes del siglo xx en el Valle del Cauca

Ramón Franky Galvis Maestro y orientador de generaciones

Articulo publicado en el Periódico El Tiempo

Su vida la dedicó a la enseñanza y creación literaria. Escribió en estilo clásico; su musa se elevo a olimpos de verdadera poesía épica, revelando en los versos su cultura a la cual se ciño en un todo.
Como escritor y poeta, este maestro de generaciones, hizo investigaciones históricas que lo llevaron a escribir obras muy importantes sobre Bolívar, Antonia Santos, Francisco Miranda, Antonio José de Sucre. Además las novelas: Mariana, Realidad, Vaivenes de una Vida y Purita Candela, destacadas en el campo de la Literatura.

Uno de sus últimos libros se titulo Cartagueños ilustres que es una obra de recuerdos históricos y apuntes biográficos de connotadas figuras haciendo honor a sus coterráneos puesto que Ramón Franky Galvis nació en Cartago, el 30 de Noviembre de 1888, ciudad en donde contrajo matrimonio con la distinguida dama María Rojas Zapata el 27 de Diciembre de 1920. Fueron sus hijos: Nativa, Ramón, Bettyna, Heli, Ruth y el Presbítero Lisandro.

 

Publicacion del periodico El Tiempo - Personajes del Siglo XX
Publicacion del periodico El Tiempo – Personajes del Siglo XX

La trayectoria de Ramón Franky Galvis como educador dejo huellas imborrables, primero en Bogotá, donde fue profesor de Matemáticas y Literatura en los Colegios Araujo y Restrepo Mejía. Después en Cali se desempeño como docente del Seminario Conciliar, de Santa Librada, del Colegio Villegas, del Instituto Moderno.
Su vocación y el amor que profeso a tan noble actividad de la enseñanza la cual lo contagio desde cuando recibió educación en el Colegio Académico de Cartago y en la Normal de Popayán, hizo posible después de años de experiencia, trayectoria brillante y entrega que ocupara las Rectorías de los Colegios Oficiales de Bachillerato de Cartago, Sevilla, Toro y la Escuela Rural Agraria de  Bugalagrande.
En nuestra capital Vallecaucana se acción en beneficio de la formación y orientación de la juventud lo impulso a fundar el Instituto Bolivariano y posteriormente el Colegio Franky.
Otra faceta destacada de este personaje vallecaucano, hijo de Lisandro Franky y Natividad Galvis, es la de hombre público por haber ejercido con eficiencia y rectitud varios puestos en la Administración Municipal, como Alcalde de Cartago, Personero y Jefe de Movilización del Ferrocarril del Pacifico en Cali. Fue Miembro de la Academia de Historia del Valle del Cauca. Falleció en esta ciudad el 14 de Junio de 1971.

Obra Literaria de Ramón Franky Galvis

 

Ramón Franky Galvis dejo una fecunda obra inédita como escritor, novelista y poeta, que gradualmente su familia ha ido divulgando para que la generación actual y nuevas generaciones conozcan y valoren la riqueza y contextura de su obra literaria.

NOVELAS

Mariana
Realidad
Vaivenes de una vida
Leonor y Emilio
Fray Angelo
Como siempre
El medico cándido
El badeal
Sucesos
De tragedia en tragedia
Cruel amor
Como

CUENTOS


La Tonga
El diablo
Jardinera
Los Fantasmas
El Destino
A buscar Mujer
Los 40 del General Santander
El Finado Hilarión
Los funerales de don Román
Ramo Bendito
Casimiro
Por el título
Lastima de vestío
Casimiro
Dicen que lo asesiné
La Opinión
El que a cuchillo mata…..
La buena vecina
San Juan Tapao
Juana María La Bruja
Verdadero Milagro
Rara locura
Que bien muerto
Entre los motilones
Rara Locura
Un cobarde
Una de tantas
Mujer mala

HISTORIA


Canto A Bolívar
Antonia Santos
El Libertador
El Precursor General Miranda
General Francisco de Paula Santander
EL Precursor Antonio Nariño
El Dr. Camilo Torres
Policarpa Salavarrieta
Rosa Zárate de Peña
EL Mariscal Sucre
Antonio Ricaurte
José María Cabal
José María Córdoba
Mercedes Abrego
Cartagueños Ilustres: l y II
Heroísmo Indígena
Los esclavos
Otto Felipe Braun
Historia de Colombia I, II y III

POEMAS


Pa Ella
El Sembrador
A Don Quijote
Bolívar
Silencio
La ceiba
La Rima de tus ojos
Yo tengo una pena
Para ti
La escuela
Cervantes
El cóndor
La Lengua
La Pluma
La máquina
Flores de trapo
La maestra
Entre las Santas
Pedile a la Virgen
Pa que nos cae ahí mesmo
Quero casarme
Adiós mujercita
La canción de la pobreza
Un jondo cariño
La Maestra Rural
Quizque tuvo un novio
Caleñita
Remember
María
Su pite de suelo

Si, hijo, triunfarás y, como el fervoroso deseo de padre, si en el decurso de tu vida sometes tu obrar a las siguientes reglas:
Primera: Dios es Dios y, sin el nada vale el hombre, confía, pues en Dios y obra siempre según sus mandamientos.
Segunda: Nunca dejes que la ira te domine: si te insultan y te ofenden, mira quien lo hace y, refrena tus ímpetus, recordando que, no es de hombres reñir con los que te agravian.
Tercera: Perdona siempre a los inferiores que contra ti ejerciten odios, pero no transijas con el superior que trate de humillarte. Debes estar siempre erguido ante el potentado y sonreído y complaciente con los menesterosos.
Cuarta: Destierra de tu ser la terrible y sucia pasión que se llama miedo, alzándote dominador ante quien te amenace, recordando que solo Dios es Omnipotente. A la impulsiva sacudida de tus nervios impone el dominio de tu voluntad. El instinto, primitivo y violento, debe estar por siempre sometido a tu razón. Cuando logres hacer tanto, podrás cantar victoria.
Quinta: El corazón suele dar malos consejos, hijo, cuida de no guiarte siempre por sus dictados, sin antes haber meditado larga y tozudamente.

Sexta: Jamás te envanezcas por efímeros triunfos. Recuerda que todo llega y todo pasa y que, el hombre debe fincar su hombría mas allá de las imposiciones del amor y del dolor.

Séptima: Cuando en franca y honrada lid te venzan, acepta resignado el vencimiento, pero si te vencen con deslealtad, prepárate, cuidadosa y serenamente, par buscar el desquite de manera que te enaltezca y te honre. La santa humildad que nos enseño Jesucristo nunca pueden obligarnos a ser indignos.
Octava: Los libros dicen mucho y, mucho enseñan, pero la verdad está en el corazón de los viejos, donde la experiencia la ha sembrado y el constante luchar la ha hecho fructífera. Aprende en los libros cuanto puedas, pero nunca desdeñes la lección que quiera dictarte el anciano.
Novena: Si el fracaso responde a sus iniciativas, si tras de cada empeño tuyo salta el imposible, no te amilanes, serena el espíritu y aquieta el corazón: mañana será otro día; el futuro no esta descifrado y, todo esfuerzo de hoy es un luminoso jalón en el ascenso hacia nueva vida.
Decima: Nunca dejes que el insuceso pasado se haga trascendental en tu memoria. Toda dificultad ya superada o dejada a la vera del sendero debe ser lección orientadora para nuestros nuevos propósitos.
Sí así obras, hijo, nadie podrá posponerte y el camino del triunfo te será fácil.
Ramón Franky Galvis
Cali, febrero 22 de 1950.

 

De su hijo Heli Franky Rojas
El documento que mi padre, Ramón Franky Galvis, me escribió el 22 de febrero de 1950, me conmovió. Era la época en la que finalizaba mi bachillerato en el Colegio Académico de Cartago.
Fue norma de vida para mi ante una serie de verdades respetuosas que acepte con seriedad y confianza. Cumplí con el deber de entregarle certificados y diplomas que conseguí en mis primeros años así:
Diploma de bachillerato del Colegio Académico de Cartago en enero 31 de 1951.
Diploma de Ingeniero Civil, otorgado por la Universidad del Cauca el 2 de noviembre de 1956.
Certificado de la Asociación de Ingenieros del Valle del Cauca con matricula profesional número 763 como miembro activo de la Asociación de Ingenieros en el año 1957.
Constancia del Congreso Nacional de la República de Colombia el cual certifica; “El doctor Heli Franky Rojas asistió a esta Corporación como Senador por el Departamento del Valle del Cauca en el periodo legislativo 1966 – 1970.”
Para obtener lo aquí expresado seguí las normas que mi padre me indicó iniciando, por supuesto, a Dios Todopoderoso, siguiendo las normas de hombre nuevo, correcto e inteligente.

Mi padre me dio el visto bueno para mi matrimonio con Esperanza Castrillón Cerón en Popayán en 1956.
Luego, en el discurso de grado en el Paraninfo de la Universidad del Cauca, con motivo de mi grado de Ingeniero Civil dije lo siguiente; una mujer desato mis sandalias de peregrino y me ligo a la sinfonía infinita de la historia payanesa.
Llevo 64 años en el cumplimiento de las normas de la vida que me enseño mi padre Ramón Franky Galvis y por ello me siento orgulloso.
Me uno al deseo de mis hermanos de rendir homenaje a la memoria de mi padre al cumplir 100 años la publicación de su novela Mariana.
Reconozco el aprecio que los literatos de su época tenían por él al destacar su inteligente capacidad literaria e histórica. Adjunto para esta publicación la carta “Triunfaras” a la que me he referido por cuanto fue la norma de vida que mi padre me trazó.

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TRIUNFARAS

De su hija Nativa Franky de Echeverri

Escribió alguna vez un pensador: “Cuando todo esta hecho, las mañanas son tristes”. Para mi padre no hubo mañana triste, ni día sin emoción. Iluminó los amaneceres con la pureza de su pluma, alucinó con sus novelas, recreó sus tardes con historias mitológicas de espantos y duendes, que al irse nos dejó como legado.
Como hija mayor vi volar su angustia con la temprana partida de mi madre; lo vi llorar como un niño cuando pierde su norte. Estábamos huérfanos y el también lo estaba. A mi madre la amó sin medida, le dedico sus mejores versos y sus mejores días. Decía que quería morir para estar siempre a su lado.
Compartimos una vida; recuerdo sus desvelos por educarnos y por sembrar en nosotros la semilla de los hombres de bien. Fue el amigo, el maestro, el mentor.
Gran hombre, filosofaba sobre el ser, sobre la condición humana, sobre la vida y todas sus facetas, sobre la muerte y el no regreso. Hombre de ayuno y oración; cómo no recordar sus múltiples bendiciones cuando nos veía partir, cómo no recordar sus inmensos silencios en comunión con Dios.
Mi padre, mi soñador, amante de la naturaleza, de sus frutos y sus flores, que le sirvieron de inspiración en sus noches de insomnio.

Ramon Franky Marín (nieto)
Hijo de Ramon Franky Rojas

 

Hace 43 años nuestro abuelo « Papa-Ramón » disfruta del cielo con su bondad y alegría y hace 33 lo acompaña su hijo Ramón Antonio, mientras aquí en la tierra los extrañamos, los amamos y ante todo queremos seguir sus ejemplos de vida.
Ramón Antonio hubiera dicho:

« Aparte de mi ser padre, fue mi consejero, mi guía, mi mejor amigo y fue así como mi matrimonio con Clara Helena, la educación de mis seis hijos y mi carrera de profesor universitario se pudieron concretizar con total éxito. La mejor manera de homenajear y agradecer su consagración a la familia sea quizás enumerando algunos de sus logros y sus realizaciones.

Ante todo fue un Maestro humanista, cristiano, poeta y escritor de novelas, de obras de teatro, de ensayos de pedagogía, de matemáticas, castellano e historia). Y fue así como siguiendo sus consejos y su inspiración pude crear entidades para el beneficio de los profesores, un periódico especializado en educación y una cooperativa de carácter nacional.

Recuerdo los cuentos que nos contaba, aquellos que nos hacían volar muy alto la imaginación y que despertaron mi interés en las ciencias. Se llena mi alma de gozo por todo lo que recibimos, la educación estricta pero formadora de carácter que se nos dio, durante los añorados años de vida en el valle del Cauca. »

Uno de los innumerables mensajes que nos deja la novela Mariana dice:

« – Ahora – dijo a su compañero, no he de desmontarme, aunque el mundo entero lo pida; porque he aprendido a estimar más mi propio pensar que todas las ajenas opiniones….. »

Sé que sigues y guías nuestros pasos desde allí arriba. La huella que has dejado en nosotros, tus hijos y nietos, hace que siempre te sintamos muy cerca, como una parte de nuestro ser.

De su hija: Ruth Franky de Echeverri

Tengo aun frescos los recuerdos de mi padre Ramon Franky Galvis que murió en 1.971, y a pesar de la temprana horfandad en que nos dejo la muerte prematura de mi madre, María Rojas de Franky, el lleno nuestras vidas con su amor,sus enseñanzas, su dedicación a nuestro hogar, el cuidado que tomo de nuestra familia, en ausencia de la madre hasta alcanzar que todos sus hijos permaneciéramos unidos, cumpliéramos nuestros compromisos educativos y luego formaramos nuestros propios hogares.
Siempre recuerdo lo atento y cuidadoso que fue cuando mi hermana mayor Nativa, Bettyna y yo nos enamoramos y nos casamos, su celo, sus consejos, el trato respetuoso y responsable con nuestros novios, orientación para contribuir a que tuviéramos unos hogares estables y felices.
Fue muy celoso de nuestras costumbres, de las diversiones, de las modas que usábamos, de los sitios a los que nos permitía ir siempre en compañía de nuestros hermanos Ramón y Heli y nosotras siempre respetamos y acatamos sus mandatos.
Nos exigia ser muy cuidadosos con el lenguaje y nunca nos permitió decir palabras descompuestas. Le encantaba que aprendiéramos recitaciones entre ellas una de su autoría que de niños todos recitábamos: Flores de trapo.
En nuestras fiestas familiares el nos organizaba las veladas en las cuales todos participábamos con cantos, bailes, recitaciones y el mismo declamaba sus poemas. Nos inculco una gran formación religiosa, la Misa y el Rosario diario fueron sagrados en nuestra familia. Bendigo la memoria de mi padre y se que mis hijos y mis nietos tienen respeto y amor por su recuerdo.

Su hijo sacerdote Lisandro, fue un modelo de humildad, y sencillez. Había heredado un gran amor por la literatura y escribió con frecuencia importantes crónicas religiosas. Se ordeno como sacerdote en Medellín. Estuvo algunos años de párroco en la iglesia de Pescadito en Santa Marta.

Luego fue nombrado párroco de la Catedral de Santa Marta. Sus hermanos recordamos como al lado de nuestro padre se acrecentaba su imaginación y nos comentaba extraordinarias experiencias de su entrega total a la vida sacerdotal. Una etapa muy especial fue cuando estaba como párroco de la Catedral de Santa Marta y narraba la siguiente anécdota: “Un buen día escucho una voces que le decían:

Señor cura, señor cura, lo que el Sr. Obispo y Usted han estado buscando por tanto tiempo y con tanto empeño, lo hemos encontrado nosotros”. Decía el maestro que enchapaba las paredes de mármol de la capilla del Santísimo: “ Hemos encontrado la cajilla que por mas de siglo y medio contuvo las cenizas del corazón del Libertador”.
Al picar en una de las paredes para colocar una plancha de mármol se hundió el ladrillo quedando a la vista un negro y profundo socavón. Rápidamente abrieron un poco más la boca de la cueva y luego se introdujo el maestro albañil con el padre Lisandro y su alegría no tuvo fronteras cuando pensaban que darían la noticia del hallazgo diciendo: “Apareció en la Catedral de Santa Marta la cajilla que contiene las cenizas del corazón del Libertador y las dos falanges que dejaron los delegados venezolanos”.

Muy quietecitos y en silencio permanecieron unos minutos pensado en la manera como, sin hacer daño a la cajilla, podrían confirmar el hallazgo. Se abrió un poco mas el hueco y tal vez por el golpe del martillo, la intensidad de la luz y el calor , el movimiento de nuestros cuerpos, a nuestra vista se fue derrumbando como un canastillo de naipes la hermosa cajilla dorada quedando solo un montón de tierra y trocitos muy pequeños de madera. La humildad del padre Lisandro era de tal naturaleza que cuando le comentaron que era su gran noticia para la prensa, su comentario solo fue: “ Dejémosle esta nota al Señor Obispo .”

 

Rememorar siempre es grato y mas si se hacen remembranzas
dentro de verdadera fe, tiempos en los que el
Cristianismo era una realidad que se palpaba en todo hogar
decente.
Por aquellos remotos y benditos años no había casa de
católico donde no hubieran tres cosas benditas: una
vela, un poco de agua y una hoja de palma que había
sido consagrada el Domingo de Ramos, en memoria de
la entrada triunfal de Nuestro Señor Jesucristo a la ciudad
de Jerusalén.
La vela y el agua bendita servían para ayudar a una buena
muerte, y el ramo bendito para alejar las tempestades
y los terremotos porque el diablo, cuando olía el humo del
ramo bendito que se quemaba en las casas, huía despavorido
a ocultarse mas allá del quinto patio de los infiernos.
En mi casa nunca faltaron estas tres sacrosantas reliquias
que la fe de mi madre llevaba al hogar y que la serena
conciencia de mi padre aceptaba sin miramientos de ninguna
índole.
Dentro de ambiente tal crecimos los once hermanos de
mi bendita familia. Después todos formamos nuevos hogares,
a excepción de uno a quien le llegó la vocación de
hacerse sacerdote y lo fue porque si hubo quien lo secun